21.9.11

Una flor marchita

Hoy es el día que todo chico cursi y melodramático, espera que le regalen una flor. Que alguien este parado en una esquina, con ansias de verte llegar. De mirar crecer una flor, luego de a ver plantado una semilla, de a dos.

Pero en días como hoy, para un chico cursi y melodramático, nada de eso va a pasar. Solo puede ver Glee, sentado en su cama, con un paquete de papas fritas en su regazo, o un chocolate con miles de calorías entre los dientes. Solo eso. A lo sumo, lo mas romántico que se puede esperar de un día como hoy, es escuchar el argumento de una linda película de amor, donde los protagonistas sufren desventuras y luego renuevan su amor como uno mejor y acabado. Pero claro… eso solo pasa en las películas. En la vida real todo es diferente.

A veces creo que las cosas no pueden ser peores. Que la vida nos presenta una nueva oportunidad de ser felices, pero que se, que simplemente dejare pasar. ¿Por qué? Porque le rehusó al amor. Le rehusó a enamorarme nuevamente. Y aunque odie esa patética vida de deprimencia, es la única que mi corazón podría hoy tolerar. No más cartas de amor. No más aniversarios felices. No más chocolates comprados en un kiosco de segunda, para regalárselo a esa persona que te deja tocar el cielo con las manos. Eso quedo en el pasado.

Quedo en el pasado, cuando un triste 14 de julio todo termino. Si eso, fue el día donde mi cuerpo se despojo de su alma y la dejo volar.

¿Saben lo lindo que es admirar la vida? ¿Lo bello de decir: que lindo ser persona? De asombrarse de lo fabulosa que es la vida. Para después caer en la cuenta, de que lo que más amas, ya no existe en vos. Se esfumo. Murió como una flor al marchitarse. Bueno, exactamente eso. En el día de la primavera, un día como hoy, donde nacen las flores, donde sale el sol, mi mundo esta plagando de nubes, de rosas secas y sin vida. De una triste y patética sonrisa que muere, para renacer en algo peor: la no felicidad.